MÁLAGA.- Historiador y profesor en el exilio y uno de los presos más sonados del régimen franquista. A sus 90 años, Nicolás Sánchez Albornoz sigue sin ver claro el debate de la memoria histórica en nuestro país cuando los que están en el gobierno son políticos que no quieren reconocer el pasado. “Ha sido el verdadero empeño de las familias y las víctimas lo que realmente ha impulsado el movimiento de la memoria”. Sin embargo, es optimista con las últimas noticias como la de que un juez autorice la exhumación de presos republicanos en Cuelgamuros, zona donde fueron realizadas las obras del Valle de los Caídos. Desde 1980 nadie había logrado sacar un sólo hueso del mausoleo de Franco.

“El juez que se ha dignado a desenterrar a algunos víctimas en Cuelgamuros puede plantear un antes y un después en el intento de recuperar la memoria en este lugar pero aún es pronto para hablar”. El paso del tiempo es un gran impedimento para esta “profunda herida”, tal y como la califica Albornoz. “Muchos familiares que llevaban tiempo reclamando a sus parientes van muriendo poco a poco. Hijos, nietos, bisnietos que tienen todo el derecho del mundo a retirar los cadáveres del Valle de los Caídos, aunque en algunos casos, me temo que los traslados y los problemas de filtraciones han hecho que muchos huesos no puedan ser identificados”.

¿Qué hacemos con Franco y José Antonio?

Al hablar de la polémica retirada del Valle de los Caídos del cuerpo Franco y José Antonio Primo de Rivera, Albornoz responde tajante. “Para las familias de los que están allí enterrados, es fundamental que la sociedad española viva de una vez por todas la desacralización de este monumento”. “Este es uno de otros muchos pasos que se deberían de dar en ese recinto como la obligada evacuación de Franco y José Antonio del lugar para que quedará para siempre como un monumento a sus víctimas”. Nicolás estuvo como preso en Cuelgamuros entre 1947 y 1948 donde 20.000 penados rindieron trabajos forzados. “No hay que tirar sus restos a la basura como hubieran hecho ellos. Ni mucho menos. Hay que devolver el cuerpo de Franco a su familia y el de Primo de Rivera para que no sigan en el Valle de los Caídos”.

El estraperlo

Sobre su estancia en Cuelgamuros, Albornoz guarda muchos recuerdos nítidos, hasta el negocio del estraperlo que los oficiales utilizaban en los años de posguerra para vender el suministro. “Lo que yo pase allí no se le olvida a nadie, aunque tenga ya noventa años”, afirma. Albornoz relata las condiciones pésimas en la que estaban estos presos, cómo las escasas raciones de comida era pasadas por alto a los funcionarios del régimen. “Los oficiales retenían de las raciones que tenían que dar a los presos para posteriormente venderlas a las mujeres que se dedicaban a este negocio en la posguerra”. Albornoz recuerda observar los escasos kilos de alimentos que llegaban hasta el destacamento de prisioneros. “Yo lo que veía era que los camiones llegaban cargados y no se iban vacíos. Igual que lo veía yo, lo veía un funcionario que firmaba haber recibido la cantidad despachada. Si tu ves un camión que ha traído cien litros de aceite y se marcha con cincuenta, ese funcionario está pringado ocultando información”.

Fuga y dememoria

Ya en 1948, llegaría la fuga junto a su compañero de universidad Manuel Lamana, que fue llevada al cine en la película “Los años Bárbaros”. La única que pudo completarse de las cuarenta y cuatro que se llegaron a plantear en el Valle de los Caídos. “Muchos de los presos que estaban allí salían sin pensarlo, liándose la manta a la cabeza y cayeron en el pueblo. A otros los pillaron en la estación pidiendo limosna para comprar el billete y lo nuestro fue una cosa organizada. Desde el primer momento el objetivo no era quedarse en España. Nuestra huida tenía como fin inmediato llegar en menos de tres días a Francia falsificándonos los papeles y los salvoconductos”.

A pesar del paso de los años, Albornoz reconoce no haberse identificado nunca como víctima de la represión. “Yo sabía lo que me podía pasar si seguía con aquella lucha en la universidad durante la dictadura, con las pintadas nocturnas, las reuniones, etc”. Para Nicolás los verdaderos inocentes fueron los “que murieron asesinados sin ningún tipo de justificación y que están ahora en las cunetas”, esas que puntualizando “Rajoy no recuerda”. La labor de desmemoria de los políticos del Partido Popular es una “cosa burda” para este expreso. “Los del PP no tiene el menor empacho en mentir. En este caso y en muchas otras cosas, como para negar lo evidente, la existencia de fosas y de los más de cien mil fusilados por su régimen”.

Sánchez Albornoz ha reiterado en todo momento la imposibilidad, a su juicio, de crear un discurso de reconciliación ochenta años después de la guerra civil entre todos los partidos políticos ante las esquivas actuaciones del Partido Popular. “Hay una fórmula sencilla pero muy difícil y es cuando el PP pierda votantes. Evidentemente hay algunos recalcitrantes a los que no se les podrá convencer nunca. En Alemania también hay partidarios de Hitler aunque son la minoría. Lo malo es que en España el Partido Popular sí que tiene esa mayoría que infecta tantas cosas, llegando incluso a la memoria reciente de este país”.

http://www.publico.es/politica/hay-devolver-familias-cuerpos-franco.html 

579e29b9b6ca0.r_1469983177682.429-134-1920-902Nicolas Sánchez Albornoz. La Sexta