A.R.I.C.O = MEMORIA ARAGONESA

Asociación por la Recuperación e Investigación Contra el Olvido

PIDE RECUPERAR EL CADÁVER DE SU PADRE, FUSILADO EN 1942 Y ENTERRADO EN UNA FOSA COMÚN DEL CEMENTERIO DE TALAVERA

Posted by MEMORIA ARAGONESA en 03/03/2016

PIDE RECUPERAR EL CADÁVER DE SU PADRE, FUSILADO EN 1942 Y ENTERRADO EN UNA FOSA COMÚN DEL CEMENTERIO DE TALAVERA

POR LA VOZ DE TALAVERA – MIÉRCOLES 2 DE MARZO DE 2016.

Recuperar los restos de su padre de la fosa común en la que se encuentran enterrados, en el cementerio de Talavera, y poder darles una sepultura digna; ése es el deseo “legítimo e irrenunciable” que quiere ver cumplido Enriqueta Horcajuelo Torres antes de morirse.

En ese sentido, el hijo de Enriqueta Horcajuelo, Miguel Mateo, ha hecho pública una carta en la que, en nombre de su madre, pide ayuda y colaboración para conseguir lo que ha sido y es su objetivo desde hace muchos años: exactamente 72, desde que Enrique Horcajuelo Ramos fuera fusilado tras la guerra civil, en 1942, en la talaverana cárcel La Seda.

La emotiva y sobrecogedora carta, textualmente, dice lo siguiente:

“Hola, mi nombre es Miguel Mateo y les escribo en nombre de mi madre, Enriqueta Horcajuelo Torres, de avanzada edad, la cual sólo tiene un deseo. Un deseo legitimo e irrenunciable, que es el de poder exhumar los restos de su padre, Enrique Horcajuelo Ramos, fusilado en 1942 y cuyos restos están junto a una fosa común en el cementerio de Talavera de la Reina.

Lo primero, decir que no sé qué personas van a leer esta carta, ni sé si se van a molestar en leerla entera. Total, somos gente humilde, gente de la calle, gente de clase trabajadora, sin nombres conocidos, pero sí con una historia detrás que haría llorar hasta a las piedras.

Les pongo en antecedentes, y lo relataré como nieta y como hija a la vez. Seré lo más breve posible: esta historia comienza en 1936. Enrique, nuestro abuelo, mi padre, con 22 años recién cumplidos, era un padre de familia ejemplar, campesino de sol a sol en las tierras toledanas de San Bartolomé de las Abiertas, muy cerca de Talavera de la Reina.

Su vida era su familia, su esposa Valeriana y sus dos hijas y, por supuesto, su cuñado Manuel Torres Rodríguez (el tío Lilo). Trabajaban juntos en el Valle de Sangrela, aún parece que se oyen sus cánticos al atravesar el pueblo cuando iban a trabajar al campo. ‘Mirar muchachas mirar a Enrique (Patitita) y al Lilo cultivar en el Valle de Sangrela’. Éste también sería fusilado por la Guardia Civil al acabar la guerra, tras haberle hecho cavar su propia tumba en el cementerio de Talavera.

Tras el golpe de estado de Franco, en 1936, Enrique era un sindicalista muy conocido en el pueblo. Sus arengas en defensa de los derechos de los trabajadores (a veces en los bares daba sus mítines subido en una improvisada silla) eran muy conocidas y él no dudó, tras enterarse del golpe de estado, en preparar, en compañía de otros campesinos, sindicalistas y del propio Alcalde socialista (su amigo Julián Ramos, fusilado en el cementerio de Ocaña), un Comité de Defensa del Pueblo.

Éstas actuaciones no pasarían desapercibidas para los terratenientes del pueblo, lo cual le costaría después de la guerra ser fusilado, a los 28 años, además del repudio hacia su familia y el encarcelamiento de muchos familiares, incluidos su padre, sus primos… en la cárcel de la Seda de Talavera.

Enrique, viendo que el golpe de Estado no iba a fracasar, dejó a su familia y su trabajo y se alistó en el frente de guerra más próximo como voluntario, dando con la unidad de Valentín González (el campesino) y posteriormente haciéndose carabinero. Por méritos en el campo de batalla fue ascendido a sargento, y para finalizar recaló en la 112 Brigada Mixta.

Acabada la guerra, Enrique volvió a su pueblo natal, San Bartolomé de las Abiertas, triste porque su lucha por defender la República no sirvió para nada. A partir de ése momento es cuando todo cambia en su vida y en la de su mujer y sus dos hijas. Enrique es detenido, al igual que todos las personas que fueron leales a la República. A Enrique lo detiene la Guardia Civil y es trasladado a la cárcel de la Seda. Tras varios años de penurias, finalmente es vilmente asesinado en 1942.

Su último deseo antes de que lo fusilaran fue tomarse un café, fumarse un puro y vestirse con una camisa blanca. Aquel fatídico 17 de octubre de 1942 a las 6 de la mañana, al recibir al pelotón de la Guardia Civil, no hacía frio para Enrique. Según testigos y familiares, Enrique, muy sereno, se puso a pie de fosa, no quiso que le taparan los ojos, desechó la compañía de un sacerdote y, antes de que dieran la orden de disparar, sólo dijo esta frase: ¡Viva Rusia!

Sí, Enrique murió con hombría y honor por defender la República, a ustedes que están leyendo éste relato, sean del partido político que sean, mírense y pregúntense dentro de su corazón y piensen: ¿no es de justicia lo que pedimos?

Nuestro abuelo, nuestro padre… dignificar su nombre, ponerle rostro a la barbarie, exhumar sus restos que están muy localizados y darle un entierro digno como es de justicia.

El alma es la esencia de la vida misma, tal vez ésta termine algún día, pero la esencia existirá eternamente.

Firmado: Enriqueta Horcajuelo Torres (hija de Enrique)”.

http://www.lavozdetalavera.com/noticia/42969/actualidad/pide-recuperar-el-cadaver-de-su-padre-fusilado-en-1942-y-enterrado-en-una-fosa-comun-del-cementerio-de-talavera.html 

02MAR_Cementerio_thumb_690Cementerio Municipal de Talavera, donde están enterrados los restos de Enrique Horcajuelo, de San Bartolomé de las Abiertas

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