A.R.I.C.O = MEMORIA ARAGONESA

Asociación por la Recuperación e Investigación Contra el Olvido

VESTIGIOS DEL FRANQUISMO EN BURGOS

Posted by MEMORIA ARAGONESA en 15/01/2015

VESTIGIOS DEL FRANQUISMO EN BURGOS

EL MONUMENTO AL GENERAL MOLA SE ERIGE EN UN CERRO ENTRE ALCOCERO Y CUEVA CARDIEL, EN LA BUREBA

LA MUERTE DE MOLA AÚN ESTÁ ENVUELTA EN MISTERIO Y MUCHOS LA ATRIBUYEN AL PROPIO DICTADOR FRANCISCO FRANCO

EN SU CONSTRUCCIÓN PARTICIPARON DE MANERA FORZADA VECINOS DE LA COMARCA Y CENTENARES DE PRESOS REPUBLICANOS

Así escribe el poeta chileno Pablo Neruda a la figura de Emilio Mola, el ‘Director’, como en el ámbito político y militar se le conocía en los años 30 a este hombre, fallecido en accidente aéreo en Burgos, en Alcocero, a muy pocos kilómetros de Briviesca.

Allí, en mitad de un monte tupido de pino, encinas y quejigos, una gran escalinata asciende a un cerro en el que se levanta una torre de hormigón de 22 metros de altura; un gran columna rematada por el escudo de la España franquista. Un monumento que se erigió entre abril y junio de 1939 y en el que trabajaron centenares de presos republicanos y vecinos de los pueblos aledaños. Y con piedra y áridos de la cantera cercana de Villalómez.

En la parte de debajo de la escalinata se levantan cinco arcos con los nombres de los muertos: el teniente coronel Pozas, el capitán Chamorro, el comandante Senac, el sargento Barreda y el propio Emilio Mola. Un monumento, como tantos otros, que resiste a la Ley de la Memoria Histórica, pero su aislamiento de núcleos poblados y lo abrupto del camino que conduce a él, lo hace casi desconocido para personas que no residen en la comarca.

Los más viejos del lugar aún recuerdan como el Gobierno de Franco rebautizó la villa de Alcocero, una aldea en cuyo término ocurrió el accidente aéreo. Un hombre, enviado por el Gobierno, llegó en una moto con un sobre en el que el mismo dictador firmaba el cambio de nombre del pueblo. Desde 1939 pasaba a llamarse Alcocero de Mola.

Conspiranoicos

Nada se sabe de cómo y por qué el avión de Mola capotó desde el aire hasta el suelo de La Bureba. Pero nadie duda de que Emilio Mola fue el ‘cerebro’ de la sublevación contra el Gobierno de 1936 y uno de los militares que podía hacerle sombra al mismísimo Franco. Sus discrepancias militares y políticas, sobre todo estas últimas, le hacían un rival incómodo para el dictador.

Tampoco quedó clara la muerte en otro accidente aéreo, el del general Sanjurjo. Dos sucesos nunca investigados por el Gobierno del Generalísimo y cuyos secretos se guardaron con celo durante los 40 años de dictadura. Pasados 75 años del siniestro, nadie ha hurgado en la historia ni ha llegado a determinar qué pasó en aquel accidente ni como ocurrió.

Las discrepancias en la estrategia militar y las decisiones políticas de Franco se agravaron con el bombardeo por la Legión Cóndor de la población de Guernica y la muerte de centenares de civiles. Mola exigió a Franco una investigación del hecho; pero el dictador se negó a ello. Días antes de la muerte de Mola, por cierto, cubano de nacimiento cuando la isla caribeña aún era española, Franco y Mola mantuvieron sonoras y famosas discusiones basadas en las diferencias de criterio entre ambos. Con la muerte de Emilio Mola, la comisión de investigación que, en realidad sí se encargó, quedó paralizada y con el tiempo se acabó por archivar.

Biografía manchada

Mola fue especialmente beligerante contra los miembros del Frente Popular. Dirigió todas las acciones del Ejército del Norte y fue especialmente cruel en la aplicación de castigos y muertes a los rojos. Como todos los militares de la época, él también sirvió a la República y anteriormente estuvo al servicio de Primo de Rivera. Las discrepancias con el Gobierno de Azaña hicieron que se le rebajara e incluso se llegó a la suspensión de sueldo por lo que tuvo que trabajar como periodista y artesano de juguetes.

Los sublevados le recuperaron como cerebro de la insurrección y se unió al grupo de oficiales que trabajaban por derribar la II República y al Frente Popular.

Hasta su muerte el 3 de junio de 1937, Mola se enfrentó con todos los sectores y partidos, desde la propia República a la que debía servir, pasando por los Carlistas navarros encarnados en la figura de Sanjurjo, o al propio Franco. Demasiados enemigos juntos. Su muerte aún queda por esclarecer. El monte de Alcocero recuerda su memoria; infausta memoria, pero un vestigio más de una historia que nunca se ha de volver a vivir.

http://burgosconecta.es/2015/01/15/vestigios-del-franquismo-en-burgos/ 

FOTO-1Escalinata y gran torre de 22 metros en Alcocero

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