A.R.I.C.O = MEMORIA ARAGONESA

Asociación por la Recuperación e Investigación Contra el Olvido

ARAGÓN PROTEGE AL FIN LA TUMBA PROFANADA DE CIENTOS DE REPUBLICANOS

Posted by MEMORIA ARAGONESA en 30/03/2020

UN TORRENTE DE MUERTE

ARAGÓN PROTEGE AL FIN LA TUMBA PROFANADA DE CIENTOS DE REPUBLICANOS

EL GOBIERNO DE LAMBÁN ACTIVA LA DECLARACIÓN COMO LUGAR DE MEMORIA DEL BARRANCO DE LA BARTOLINA DE CALATAYUD, ESCENARIO DE LA REPRESIÓN FRANQUISTA DURANTE AL MENOS SEIS AÑOS Y DONDE LOS RESTOS DE LOS ASESINADOS FUERON UTILIZADOS PARA SELLAR UN VERTEDERO DE BASURA.

ZARAGOZA – 29/03/2020

EDUARDO BAYONA – @E_BAYONA

“Si en una obra ves que empiezan a salir huesos y restos lo normal es pararla y avisar a la Guardia Civil. Pero nadie lo hizo”, recuerda Miguel Ángel Capape, de Arico, la Asociación por la Recuperación e Investigación contra el Olvido.

Se refiere a lo que ocurrió en 1999 en el barranco de La Bartolina de Calatayud (Zaragoza), donde las fosas en las que reposaban los restos de más de 300 republicanos asesinados por la represión de los sublevados y de la dictadura a lo largo de seis años, entre 1936 y 1942, acabaron siendo utilizados para sellar el vertedero de basura de esa localidad aragonesa.

Más de dos décadas después de que eso ocurriera, el Gobierno de Aragón ha activado la declaración de ese paraje como Bien de Interés Cultural (BIC), con lo que se convertirá en el primer Lugar de Memoria de la comunidad, en aplicación de la Ley de Memoria Democrática autonómica. “En Calatayud siempre hemos llegado tarde para todo, o ellos corrieron mucho”, ironiza el memorialista, que espera que con esta decisión, iniciada con un mes de exposición pública de la resolución, “al menos se reconozca el sitio y se respete tal y como ha quedado. Hay que explicar lo que ocurrió allí y tiene que saberse”.

“Es imposible saber cuántas víctimas hubo”

Lo que ocurrió en el barranco de La Bartolina fueron, en realidad, varias cosas. Muchas. Demasiadas. Y todas terribles. Allí fueron asesinados un número indeterminado de republicanos que distintas estimaciones cifran entre los 300 y los 2.000. “Es imposible saber cuántas víctimas hubo, nunca lo sabremos con exactitud”, explica Capapé, que se inclina por una horquilla de 300 a 500.

“Las hipótesis varían desde los 400 o 500 que presupone Ignacio Moreno Medina en su reciente estudio sobre la represión en la zona de Calatayud, titulado La ciudad silenciada, hasta los 2.000 que afirman otros autores, aunque resulta más verosímil la primera valoración”, señala la orden que pone en marcha la declaración de la zona como BIC.

Allí también ocurrió que la represión y los crímenes se prolongaron durante al menos seis años, según indica la documentación sobre órdenes de fusilamiento localizadas por Arico y con fecha de 1942. “Fue un lugar de ejecuciones extrajudiciales, de fusilamientos masivos en la comarca de Calatayud durante la guerra de España entre 1936 y 1939 y de la inmediata posguerra”, señala el documento del Gobierno de Aragón, que se refiere a él como “uno de los lugares donde tuvo lugar la brutal represión acaecida” en la zona, donde la cifra de víctimas se acercó al millar.

Y, además, también sucedió que la zona, el cauce de un torrente que en épocas de tormenta vertía al río Jalón y que desde principios de los años 40 se convirtió en “una especie de lugar prohibido, donde muchos saben que su familiar está enterrado, pero muy pocos se atreven a acercarse”, fue “objeto de numerosos expolios de restos humanos a finales de los años 50 y principios de los 60, con el objeto de trasladarlos al Valle de los Caídos”.

“Utilizaron arena de la sepultura colectiva”

Eso ocurrió, entre otros, con los cadáveres de los hermanos Lapeña, cuya exhumación continúa enredada en un laberinto burocrático pese a la orden judicial de llevarla a cabo, con el del ferroviario Rafael Abril y, entre otros, con José Cansado y con otros de “los doce de Ateca”, víctimas de un sangriento episodio en el que los sublevados aniquilaron en el verano de 1936 a todos los miembros del ayuntamiento de ese pueblo zaragozano.

No era suficiente. Todavía tenían que ocurrir más cosas, como que el Ayuntamiento de Calatayud decidiera ubicar en el barranco un vertedero municipal de basuras que, según las estimaciones de Capapé, “estuvo funcionando cerca de treinta años”.

Se encontraba “en el extremo opuesto a la mayor fosa del lugar”, señala el documento de la comunidad, que recuerda cómo el consistorio “utiliza para sellarlo y compactarlo la arena tomada de la sepultura colectiva, mezclando la tierra con los huesos de los fallecidos sacada de la fosa común. Con ello, cualquier intento de exhumación y de recuperación de los huesos para la identificación de su ADN, queda anulada por completo”. “Sacaban los restos con una pala excavadora, los echaban a un camión y los arrojaban al vertedero, para sellarlo”, recuerda Capapé, que lamenta cómo “nadie fue capaz de parar la obra”.

Eso ocurría en 1999, dos décadas antes de que el Gobierno de Aragón pusiera en marcha el expediente para declararlo BIC con la finalidad de protegerlo “ante actuaciones que puedan destruir lo que queda de ese lugar de tan nefasto recuerdo” y de “garantizar su valoración, preservación y protección como símbolo de homenaje y reconocimiento de la dignidad de las personas allí asesinadas y de sus familiares, en respuesta a una demanda histórica y como símbolo de restitución de las ofensas y tratamiento recibido en este caso concreto”.

“Los huesos están destruidos”

Arico comenzó a trabajar en la zona en busca de restos de los represaliados a mediados de la década pasada, aunque sin éxito. “Según los técnicos, por efecto de los ácidos producidos en la degradación de las basuras, los huesos están destruidos, y el simple acto de intentar abrirlo conllevaría peligros, como pequeñas explosiones producidas por el gas metano acumulado en el basurero”, anota la resolución.

“Se desconoce la ubicación exacta de la totalidad de los restos humanos contenidos en el barranco”, aunque sí “se sabe el área exacta donde fueron asesinados, así como aquella a la que fueron desplazados con posterioridad”, añade el documento, que incluye ambos parajes en la zona a proteger para “garantizar así su integridad, conservación y dignificación”.

La resolución, cuyo periodo de información pública, inicialmente previsto hasta el 25 de abril, se prolongará como consecuencia del estado de alarma por el coronavirus, propone vetar cualquier actuación en el barranco que pueda “afectar a los restos contenidos en él”, que conlleve “el deterioro del mismo o que implique el menosprecio de la dignidad de la memoria de las víctimas allí asesinadas”.

https://www.publico.es/politica/barranco-bartolina.html 

Más de 300 republicanos fueron asesinados por la represión de los sublevados y la dictadura en el barranco de la Bartolina, en Calatayud, medio siglo antes de que sus restos fueran utilizados para sellar un vertedero. ARICO.

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LAS FOSAS DE LOS VENCIDOS, LAS FOSAS DE LOS VENCEDORES

Posted by MEMORIA ARAGONESA en 15/03/2020

LAS FOSAS DE LOS VENCIDOS, LAS FOSAS DE LOS VENCEDORES

EL PASADO DE MARZO TUVIERON LUGAR EN CALATAYUD LOS ACTOS DEL DÍA DE LA MEMORIA DEMOCRÁTICA DE ARAGÓN, TAL Y COMO SE CONTEMPLA EN LA LEY 14/2018, DE MEMORIA DEMOCRÁTICA DE LA COMUNIDAD. ESPECIALMENTE EMOTIVO RESULTÓ EL HOMENAJE A LAS VÍCTIMAS ASESINADAS POR EL FRANQUISMO EN EL BARRANCO DE LA BARTOLINA, EN AQUEL ÁRIDO PARAJE, REGADO CON TANTA SANGRE INOCENTE, RECUERDO PERMANENTE DEL DOLOR Y DE TRÁGICA MEMORIA PARA MUCHAS FAMILIAS DE LA COMARCA DE CALATAYUD.

JOSÉ RAMÓN VILLANUEVA HERRERO – 15/03/2020

Evocando estos sucesos, rasga el alma el comprobar, en los taludes del barranco, las señales, todavía visibles, dejadas por las palas excavadoras que, en el año 1999, destrozaron la fosa existente al trasladar los restos de los cuatro centenares de víctimas allí asesinadas al cercano vertedero de basuras, hoy sellado, algo que desgarra nuestra conciencia por la forma tan infame y humillante con que se pretendió ocultar los crímenes allí cometidos.

Contemplando lo que fue la fosa del Barranco de La Bartolina es inevitable pensar en el doloroso contraste existente entre el tratamiento dado por el régimen franquista a la memoria y a las fosas de los fallecidos en las filas rebeldes durante la Guerra de España de 1936-1939 y el absoluto olvido y desprecio para con las de sus adversarios, de los españoles que defendieron y fueron leales al gobierno legítimo de la Segunda República, los cuales, fueron olvidados, despreciados, humillados y destruidos, al igual que sus fosas, tal y como ocurrió en Calatayud, también en período democrático, por la insensibilidad de cierta corporación local. Y es que el franquismo no solo perpetuó durante toda su existencia la división social entre «vencedores» y «vencidos» que sobrevivieron a la contienda con las consecuencias que son de todos conocidas, sino que esta división, tan brutal como injusta, también se hizo extensiva a la condición y el trato que recibieron los muertos, las fosas comunes, bien fueran de «sus caídos» o bien fueran de las que siempre, de forma despectiva, se calificaban como «de los rojos».

Las otras fosas

Frente a este olvido y desprecio, del cual es ejemplo patente el Barranco de La Bartolina, contrastan lo que sucedió con «las otras fosas», las de los caídos en combate en el bando sublevado, así como las de los asesinados en zona republicana, pues todas ellas fueron objeto de una intensa atención conmemorativa por parte del franquismo desde el primer momento. Y es que, el culto a los caídos fue siempre un elemento simbólico esencial para el régimen franquista. Así lo hacía constar el juez Baltasar Garzón en las Diligencias previas al procedimiento abreviado 399/2006 V, de 16 de octubre de 2008 al señalar que, «un examen imparcial y sereno de los hechos, nos lleva también a afirmar que al igual que los vencedores de la Guerra Civil aplicaron su derecho a los vencidos y desplegaron toda la acción del Estado para la localización, identificación y recuperación de las víctimas caídas en la parte vencedora, no aconteció lo mismo respecto a los vencidos que además fueron perseguidos, encarcelados, desaparecidos y torturados por quienes habían quebrantado la legalidad vigente al alzarse en armas contra el Estado».

Y así fue, pues una vez terminada la guerra, mientras la España de los vencedores, la España franquista, se lanzó a lo que se ha dado en llamar una «perpetua orgía necrofílica», lo cual se explica por el incesante movimiento de colocación de lápidas y monumentos funerarios, cambios de denominación de las vías públicas para mantener siempre presente el recuerdo «a los caídos», a los combatientes franquistas y a sus gestas, mientras que la otra media España, la España de los vencidos, fue obligada a callar negándole, incluso, que pudiera expresar su duelo por tanto dolor y muerte arrastrados en silencio.

Tratamiento especial

Y en este contexto, es donde hay que situar el tratamiento especial que dio el franquismo a «sus fosas», a la vez que ignoraba totalmente la existencia de las fosas con víctimas republicanas. Es por ello que resulta muy esclarecedora la lectura atenta de la Orden del Ministerio de la Gobernación de 4 de abril de 1940, firmada por Ramón Serrano Suñer, en la que se dispone «que por los Ayuntamientos se adopten medidas que garanticen el respeto a los lugares donde yacen enterradas las víctimas de la revolución marxista» (BOE del 5 de abril). En dicha Orden, y a diferencia de lo sucedido con las fosas de víctimas republicanas, se puede leer la total prioridad que se concede a las fosas de los «caídos» del bando rebelde, las cuales llegan a recibir la consideración de «tierra sagrada» al señalarse que, «el homenaje debido a nuestros mártires exige que, hasta tanto puedan ser recogidos dichos restos en el Panteón de los Caídos [entiéndase, en la obra del Valle de los Caídos cuya construcción se acababa de iniciar] se adopten con carácter provisional las medidas que aseguren el respeto de los expresados lugares, convirtiéndolos en tierra sagrada, bajo el cuidado de los Ayuntamientos».

Quedaba clara la voluntad de las autoridades franquistas por proteger y respetar aquellos lugares en donde existieran fosas con víctimas del bando rebelde hasta el momento en que fueran exhumados los restos de «sus caídos», todo lo contrario, al abandono y desprecio en que quedaron sumidas aquellas otras fosas con víctimas del bando leal a la República. En consecuencia, según dicha Orden, los ayuntamientos debían de «acotar y cerrar esos lugares en el fin de evitar posibles profanaciones, y que reúnan las precisas garantías de seguridad aquellos lugares en donde conste de manera cierta que yacen restos de personas asesinadas por los rojos, que no han sido identificadas o reclamadas por sus familiares» (art. 1º).

Además de esta protección por parte de las autoridades municipales para con estas fosas, la referida Orden solicitaba de las autoridades eclesiásticas la concesión, al lugar acotado donde éstas se hallaban ubicadas, del carácter de «tierra sagrada», en la misma forma que si se tratase de un cementerio municipal (art. 2º). Por otra parte, en aquellos casos en que el número de cadáveres fuera reducido, la Orden de 4 de abril de 1940 mandaba a los ayuntamientos su traslado a una parcela designada para este exclusivo efecto en el respectivo cementerio municipal, haciéndose constar dicho traslado (art. 3º). Para todas estas labores de exhumación, se permitía igualmente el acceso a los terrenos de las fosas, sin que los propietarios de los terrenos tuviesen ningún derecho a indemnización o reclamación (art. 4º), a la vez que se instaba a los ayuntamientos a que diesen cuenta a los Gobernadores civiles «en el término de ocho días, de haber iniciado las obras» a las que se refería la presente Orden (art. 5º).

Como conclusión de todo ello se deduce que los restos de los llamados «mártires de la Cruzada» estuvieron en todo momento localizados por las autoridades locales, provinciales y nacionales para su posterior exhumación, tanto si eran reclamados por sus familiares, o bien para un futuro traslado de estos restos al panteón del Valle de los Caídos, tal y como ocurrió en este último caso en los años previos a 1959, fecha en la que el general Franco, con motivo del 20º aniversario de «la Victoria», inauguró el faraónico panteón sito en Cuelgamuros y que, a fecha de hoy, sigue siendo una ofensa permanente a la memoria de los vencidos.

Tras la exhumación, todo fueron facilidades para las familias de los combatientes fallecidos que apoyaron el golpe militar y, de este modo, la Ley de 16 de marzo de 1939, firmada por Franco, en cuyo artículo único facultaba a los ayuntamientos «para dispensar o reducir las exacciones municipales que gravan las inhumaciones, exhumaciones o traslado de cadáveres víctimas de la barbarie roja o muerta en el frente» (sic), cuyos enterramientos se hubieran realizado «en lugares inadecuados», lo cual suponía para sus familias exenciones del arbitrio de pompas fúnebres y de las tarifas y ordenanzas de los cementerios municipales.

Igualmente, algunos de los «mártires de la Cruzada» podían ser inhumados en edificios religiosos, tal y como ya se recogía en la Orden de 31 de octubre de 1938 sobre enterramientos templos y criptas (BOE de 3 de noviembre). Para ello, sólo se requería dirigir una petición de inhumación al Ministerio de la Gobernación justificando documentalmente haber cumplido las prescripciones sanitarias vigentes, así como haber hecho previamente un donativo económico a las autoridades eclesiásticas «para que se invirtieran en la reconstrucción de los templos devastados». De este modo, se lograba un enterramiento digno para quienes eran considerados «buenos cristianos y españoles», mientras que la caridad cristiana ignoraba, una vez más, los terrenos en donde yacían los restos miles de republicanos asesinados.

Pasaron muchos años, interminables décadas de silencio y dolor sobre las fosas de los vencidos, pero, recuperada la democracia, la justicia reparadora va abriéndose camino, de forma lenta, pero firme. Así, junto a la incesante y meritoria labor de las asociaciones memorialistas, en la Ley 52/2007, conocida popularmente como Ley de la Memoria Histórica, las fosas de víctimas republicanas fueron reconocidas como «de utilidad pública» (arts. 11 al 14). A partir de entonces, diversas asociaciones e instituciones realizaron labores de exhumación de las fosas republicanas dado que, según datos oficiales, a la altura del 2011, se tenía constancia de la existencia en España de, al menos, 1.203 fosas comunes con víctimas del franquismo.

Igualmente, diversas comunidades autónomas legislaron sus propias normas en este ámbito de elemental justicia democrática y, de este modo, la Ley 14/2018, de memoria democrática de Aragón, es un claro ejemplo y compromiso de ello.

Todas estas reflexiones me producen el recuerdo del emotivo homenaje que tuvo lugar el pasado día 3 de marzo en el Barranco de La Bartolina, un lugar que, por razones de dignidad y de justicia reparadora, con arreglo a la citada Ley 14/2018, merece su consideración como Lugar de la Memoria Democrática de Aragón, tal y como en su caso propuso ARICO y es voluntad del Gobierno de Aragón.

https://www.elperiodicodearagon.com/noticias/aragon/fosas-vencidos-fosas-vencedores_1413873.html 

Homenaje a las víctimas en La Bartolina. – ARICO

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LAS CORTES APOYAN A LAS FAMILIAS DE LAS VÍCTIMAS DEL VALLE DE LOS CAÍDOS

Posted by MEMORIA ARAGONESA en 10/03/2020

LAS CORTES APOYAN A LAS FAMILIAS DE LAS VÍCTIMAS DEL VALLE DE LOS CAÍDOS

TODOS LOS PARTIDOS, MENOS VOX, RECONOCEN A LOS ARAGONESES INHUMADOS EN EL PANTEÓN COMO REPRESALIADOS EN LA GUERRA CIVIL TRAS UNA INICIATIVA DE IU. 

9/3/2020 – RAMÓN J. CAMPO

Francisco Cansado Blesa (izquierda) y Miguel Ángel Capapé, familiares de las víctimas de Ateca y de Calatayud fusilados que están enterrados en el valle de los Caídos esta mañana en las Cortes de Aragón.R. J. C.

La Cortes de Aragón han aprobado este lunes por la mañana el reconocimiento público de los fusilados de Calatayud como represaliados de la Guerra Civil y de todos los aragoneses (un total de 8.546 personas) que fueron inhumados en el Valle de los Caídos. La iniciativa ha sido presentada por Izquierda Unida y ha salido adelante con el apoyo de todos los grupos parlamentarios a excepción de Vox.

La Comisión Institucional del Parlamento aragonés ha aceptado las enmiendas presentadas por el PP y el PSOE en el debate que se han incluido a la proposición no de ley de IU. Las Cortes acuerdan reconocer a todos los aragoneses inhumados y mencionan expresamente a los represaliados Manuel y Antonio Lapeña Altabás, José Antonio Marco Viedma, José y Antonio Cansado Lamata, Rafael Abril Avo, Narciso Crespo Lozano y Manuel Herrero Martínez por convertirse en un referente nacional, desde Aragón, en la defensa del honor y la dignidad de los represaliados de la Guerra Civil que yacen en el Mausoleo de Cuelgamuros, así como su derecho a la exhumación del citado lugar.

Asimismo, los parlamentarios aragoneses van a dar traslado de este acuerdo a la Dirección General para la Memoria Histórica, a Presidencia de Patrimonio Nacional y a la Plataforma de Asociaciones Memorialistas de Aragón para que sea conocido este reconocimiento. Sería el segundo parlamento, después del de Castilla León, que reconoce y honra la memoria de las personas represaliadas en la Guerra Civil española y persigue ayudar a las familias en las tareas de búsqueda, su exhumación e inhumación “con la debida dignidad”.

El diputado Álvaro Sanz, de IU, ha defendido que la sentencia de los hermanos Lapeña  (del Juzgado de San Lorenzo del Escorial) es “única” en la búsqueda de la verdad y la lucha judicial de recuperar a las victimas que fueron secuestradas en 1959 del cementerio de Calatayud para llevarlas al valle de los Caídos. Ha mencionado al escritor portugués José Saramago, para recuperar la memoria histórica porque “se empieza por el olvido y se termina en la indiferencia”.

Por su parte, Darío Villagrasa, diputado del PSOE, ha defendido la dignidad y el recuerdo de las 8.546 víctimas aragonesas y mencionó a los hermanos Lapeña como una referencia nacional. En el mismo sentido, se pronunciaron también los portavoces de PP, Mar Vaquero, sobre el respeto a las familias que quieren recuperar los restos de sus víctimas en el Valle de los Caídos. Ramiro Domínguez, de Ciudadanos, recordó que después de la Guerra Civil se fusilaron a 45.000 personas entre 1939 y 1944, así el derecho de las familiares aragonesas en el cumplimiento de la sentencia de recuperar los restos en los columbarios del Valle de los Caídos. Las portavoces de CHA, Carmen Martínez, y de Unidas Podemos, Itxaso Cabrera, se sumaron al apoyo a las familias.

Sin embargo, el representante de Vox, David Arranz, se ha negado a la propuesta no de ley porque no quieren recordar a la Guerra Civil porque consideran que es “anacrónico” hablar de las “dos Españas” y ha defendido que hubo víctimas de todos los bandos.

Los familiares de las víctimas que han asistido invitados a las Cortes, Francisco Cansado y Miguel Ángel Capapé, se han mostrado sastisfechos con la aprobación de la propuesta de ley para que el Gobierno central no se olvide de la promesa de la exhumación de los restos de las víctimas de Calatayud (81 fallecidos en nueve cajas) y de Ateca (12 fallecidos). “El 30 de marzo vamos a cumplir cuatro años del reconocimiento del Juzgado de San Lorenzo del Escorial con los hermanos Lapeña y todavía no se ha cumplido”, ha recordado Miguel Ángel Capapé, familiar de una de las víctimas. “Fue una casualidad, pero hemos pasado de empezar su recuperación en enero a la próxima primavera. Espero que llegue de una vez”, ha declarado.

En el mismo sentido, se ha pronunciado Cansado, quien ha recordado que estuvieron el pasado noviembre en la dirección de Patrimonio, donde les entregaron un libro y el informe Torroja (sobre el estado de la cripta adyacente a la Capilla del Santo Sepulcro de la basílica del Valle de los Caídos) para que les explicaran que solo faltaba el permiso de obras para poder emprender los trabajos en el nivel 3 de la zona donde están sepultados las víctimas de Ateca y Calatayud, exhumarlos y comparar la prueba ADN de los familiares con los huesos de las cajas que se saquen.

https://www.heraldo.es/noticias/aragon/2020/03/09/memoria-historica-cortes-de-aragon-victimas-valle-caidos-reconocimiento-1362955.html 

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CUANDO LOS “ROJOS” FUERON A DESENTERRAR A SUS MUERTOS

Posted by MEMORIA ARAGONESA en 09/03/2020

CUANDO LOS “ROJOS” FUERON A DESENTERRAR A SUS MUERTOS

JOSE LAVÍN

DESPUÉS DE LA MUERTE DE FRANCO, EN SILENCIO Y DE MODO ESPONTÁNEO, EN DIVERSOS PUEBLOS DE EXTREMADURA, LA RIOJA, Y NAVARRA, MUCHOS VECINOS SALIERON ESOS DÍAS A DESENTERRAR A “SUS MUERTOS”.

Con la muerte del dictador y mientras los hombres de Estado del viejo aparato franquista comenzaban su metamorfosis, en el campo español algo sucedía. En silencio y de modo espontáneo, en diversos pueblos de Extremadura, la Rioja, y Navarra, muchos vecinos salieron esos días a desenterrar a “sus muertos”: vecinos, vecinas, familiares, amigos y compañeros, asesinados durante la Guerra Civil y enterrados “como animales” por ser “rojos”.

“Nos dijeron que no se podía excavar. Nosotros le dijimos que no íbamos a parar, que sólo había una forma de que parásemos, que es que hicieran con nosotros lo mismo que hicieron en el 39, pegarnos un tiro. Y, además, que una parte del trabajo ya lo teníamos hecho, porque las fosas ya las habíamos abierto”. Luis Valor

Viajemos al 12 de mayo de 1978, en la campiña verde de Casas de Don Pedro, Extremadura, bajo los olivares de la finca “las boticarias”. La familia Casatejada, con ayuda de varios vecinos, acude a la zona donde “todo el mundo sabe” que estaban enterrados los hermanos Julián y Alfonso, junto a otros vecinos del pueblo. Una mujer, Felisa Casatejada, hermana de los asesinados, y la carnicera del pueblo, es quien se encarga de organizar todo. Los hermanos de Felisa habían sido asesinados sin juicio una vez finalizada la guerra. En el año 1976, mientras Felisa estaba con su hijo “se quedó mirando fijamente el emplazamiento de la fosa y le dijo: “hijo, ahora que ha muerto Franco y las cosas están cambiando, ¿crees que sería posible sacar a tus tíos de allí y enterrarlos en el cementerio?”

Felisa, como muchas otras personas, había guardado en su memoria el recuerdo de sus hermanos durante cuarenta años, años de medro y borrachera para los vencedores, y de dictadura y luto para los vencidos. Felisa esperaba el momento adecuado para sacarlos de la fosa y darles una buena sepultura. Cuando los vecinos, sin avisar a ningún experto forense, acuden con sus palas al lugar, son pocos y no hay autoridades públicas. La ceremonia consiste en comenzar a cavar y los huesos son amontonados por tamaños en tres féretros de madera, sin identificar. No hace falta individualizar los restos, no es el ADN lo que importa, son ellos y ya está: familiares, parejas, compañeros de militancia, vecinos. En el último momento sacan varias banderas, una socialista y otra comunista. Sacan una foto y todos levantan el puño. Todos salvo Felisa y su hijo, amenazados por el Gobernador Civil si deciden hacer lo que han decidido hacer. Dos días después acaban enterrando a sus muertos en el cementerio.

Este caso no es aislado, las exhumaciones clandestinas estuvieron presentes durante toda la dictadura, pero será con la llegada de la Transición, que tendrá lugar una explosión de procesos de exhumación espontáneos, algunos clandestinos y otros bajo el permiso de las autoridades locales. En Badajoz se llegará a exhumar en el 23% de los municipios. Todos silenciosos. Todos bajo la mirada atenta, la amenaza y el cuchicheo de otros vecinos, adeptos al bando franquista. Muy pocos con el apoyo de los alcaldes.

Los sucesos de Casas de Don Pedro son relevantes porque fueron los primeros en aparecer en prensa, sin embargo, la dictadura estaba lejos de haber desaparecido, en la puerta de la casa de Felisa alguien escribió: “En casa de la carnicera se venden huesos rojos para el cocido”. Las tierras de la familia Casatejada fueron quemadas varias veces, también por el pueblo se repartieron octavillas difamando a Felisa.
Antes de exhumar, la familia Casatejada hizo una petición al Ministerio de Gobernación, que les daría permiso. Con el aumento del número de peticiones en otros pueblos, las trabas burocráticas serían cada vez mayores. En los escritos de Felisa al Gobernador Civil hay cautela, discreción, “disimule” y valentía. Dice que los cuerpos fueron enterrados sin dignidad, “como si se tratara de animales”. Remarca en diferentes ocasiones que el acto no pretende ofender ni reavivar ninguna enemistad política, sino que se trata de un acto para tratar de dar sepultura cristiana a unos familiares. Sin embargo, la familia Casatejada también demandó que los féretros portaran las banderas socialista y comunista, y que los ataúdes pasaran por la calle en la que se encontraba la “casa del pueblo”.

Estas dos últimas demandas serán rechazadas, y prohibidas explícitamente bajo amenaza: “no saquen ustedes banderas, no digan ningún viva fulano, ni viva beltrano, vivas no quieren ninguno, porque ustedes van a ir muy vigilados; aunque usted no vea a la Guardia Civil, la Guardia Civil la va a estar viendo a usted; y si dicen algún viva o llevan alguna bandera, conste que usted pagará, a usted la cogen y usted pagará”. [1]. La Transición de la que presumen algunos dista mucho de ser ejemplar: amnistía, amnesia y equidistancia.

Son varios los autores que hablan de la Guerra Civil no sólo como un conflicto entre el Estado Republicano y los militares fascistas, sino también como un proceso de exterminio de personas y agrupaciones de izquierda, proceso que continuó en la dictadura. Sin embargo ¿por qué un proceso de exterminio? ¿Qué sentido tiene?

Frente a la representación tradicional de la Guerra Civil como una guerra entre hermanos (visión presente en la Ley de Memoria Histórica del PSOE), la cual estaría fundada en cuestiones morales e inquinas irracionales, este proceso de extermino se explica, más bien, como la respuesta natural de la nobleza, los militares, la iglesia y los empresarios españoles a la fuerza creciente de las organizaciones campesinas y obreras durante ese periodo revolucionario.

Ya durante la República el gobierno llevó a cabo una violenta represión; Casas Viejas o la Revolución de Asturias son casos emblemáticos. La creciente combatividad de la clase trabajadora acabaría desembocando en un proceso revolucionario, tendencias revolucionarias de la clase trabajadora que entrarán en contradicción directa con la política de las direcciones del gobierno republicano.

“En sus sectores dirigentes, los republicanos españoles se distinguen por un programa social extremadamente conservador: su ideal lo ven en la Francia reaccionaria de hoy, creyendo que con la república vendrá la riqueza, y no están dispuestos, ni son capaces de ello, a seguir el camino de los jacobinos franceses: su miedo ante las masas es más fuerte que su odio a la monarquía” [2].
El exterminio se explica, por tanto, como una violencia de clase con el fin de acabar no solo con este proceso revolucionario sino también con el recuerdo y sobre todo con el ejemplo de los jornaleros que ocupaban las tierras de los señoritos, de los colectivistas, con el empoderamiento colectivo de las mujeres, de los obreros y obreras que expropiaban y autogestionaban las fábricas.

Esta memoria revolucionaria no es ni puede ser reivindicada por las instituciones del Estado, porque socavaría las bases mismas del Régimen del 78. Los pocos reconocimientos de represaliados políticos por el fascismo nos hablan de víctimas —sin señalar a los responsables—, con fuerte tono moral, pero mostrándolas como pasivas y sin agencia política, y mucho menos con un papel revolucionario. Al contrario de lo que se vivió en muchas de las exhumaciones de Transición, que reivindicaban esa tradición de lucha.

Esto no es todo. Los reconocimientos públicos no solo ahondan una visión moralista y víctimizante, sino que tienen un trasfondo politico. Las políticas de memoria impulsadas por el psoe llevan a cabo una reapropiación interesada del pasado para legitimar el presente. Esto se ve en el hecho de que los pocos reconocimientos existentes hablen siempre de “luchadores por la democracia” o por la libertad. No es casual que esa democracia sea, precisamente, lo que actualmente se entiende por democracia, es decir, la democracia del Regimen del 78. Se trata de un proceso político de domesticación de la memoria que trata de convertir a los revolucionarios del 36 en defensores de lo que combatían. Muchos de ellos luchaban por la revolución y no por el Régimen del 78 y su pacto de silencio.

El antropólogo Jorge Moreno explica que han sido en muchos casos las familias, y especialmente las mujeres, las que han mantenido la memoria de sus muertos en la intimidad del hogar, por la imposibilidad de sacar al espacio público sus reivindicaciones. La represión a los y las militantes de izquierda en la escena pública a lo largo de tantos años de dictadura ha hecho que la memoria familiar esté fuertemente ligada a la política, y amalgamada con el duelo. La única memoria que persiste hasta el Régimen del 78 son las fotos desgastadas que las familias han guardado en los cajones, los secretos colectivos y los silencios calculados de nuestros mayores. La memoria de estas mujeres no es otra que el recuerdo vivo de la revolución española. Una guerra contra el fascismo, pero también (esto último suele ocultarse) una revolución contra el estado capitalista que defendía ese Estado republicano y su régimen burgués.

En el Régimen del 78, con la impunidad garantizada para el franquismo y sin políticas de Memoria Histórica reales por parte del Estado que no fueran una lavada de cara a esta impunidad, serán pocos y mezquinos los reconocimientos públicos a los represaliados políticos durante la guerra y la dictadura. Es por ello que la visión que prevalece es la que construyó el propio franquismo, a través de la exhumaciones y homenajes de los “caídos por Dios y por España” en lo que se denominó “la Causa General” durante 40 años implacables, al mismo tiempo que se construía una visión de las personas “rojas” como sanguinarias, promiscuas, crueles y vengativas. Esta visión se sigue reproduciendo tanto por los partidos de derecha como por la complicidad de los partidos reformistas que se dicen de izquierda.

Decía Unamuno en su discusión con Millán-Astray que callar equivale a mentir, porque puede ser confundido con aquiescencia. Podemos e Izquierda Unida se ha sumado a este silenciamiento del pasado para que ese silencio lo siga llenando la derecha, con sus aplausos a la monarquía y su veto a que salga a la luz la hoja de servicios del torturador Billy el Niño vienen a rubricar este pacto no escrito de las clases dominantes españolas.

http://www.izquierdadiario.es/Cuando-los-rojos-fueron-a-desenterrar-a-sus-muertos 

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ALCANYIZ Y CALATAYUD ACOGEN EL DÍA DE LA MEMORIA DEMOCRÁTICA EN ARAGÓN

Posted by MEMORIA ARAGONESA en 06/03/2020

ALCANYIZ Y CALATAYUD ACOGEN EL DÍA DE LA MEMORIA DEMOCRÁTICA EN ARAGÓN

AUNQUE EL ACTO CENTRAL SE HA CELEBRADO EN ALCANYIZ, ESTE AÑO CALATAYUD HA SIDO LA LOCALIDAD ELEGIDA, CONCRETAMENTE EN EL BARRANCO DE LA BARTOLINA LUGAR DONDE FUERON ASESINADAS CIENTOS DE PERSONAS ANTIFASCISTAS. EN RECUERDO Y HOMENAJE A TODAS ELLAS SE HA DECLARADO ESE ESPACIO COMO EL PRIMER ‘LUGAR DE MEMORIA DEMOCRÁTICA’.

PABLO IBÁÑEZ 5 MARZO, 2020,

La fecha elegida se debe a que un 3 de marzo de 1938 la localidad aragonesa de Alcanyiz fue bombardeada por la aviación fascista italiana. El libro de José María Maldonado ‘Alcañiz 1938. El bombardeo olvidado’ recordó este fatal acontecimiento y gracias a dicho libro la fecha fue recuperada.

Aunque en el acto central se ha celebrado en Alcanyiz, este año Calatayud ha sido la localidad elegida, concretamente en el Barranco de la Bartolina lugar donde fueron asesinadas cientos de personas antifascistas. En recuerdo y homenaje a todas ellas se ha declarado ese espacio como el primer ‘Lugar de Memoria Democrática’.

Durante la jornada se plantó un olivo –símbolo de paz-, luego se hizo una ofrenda floral, intervinieron las diferentes plataformas memorialistas y también hubo una representación institucional compuesta por el secretario de Estado de Memoria Democrática, Fernando Martínez López, y el subdelegado del Gobierno español en Zaragoza, José Abadía.

La jornada continuó por la tarde con una conferencia del antes mencionado, José María Maldonado, hablando sobre el bombardeo de Alcanyiz, luego prosiguió con un coloquio entorno a la Memoria Democrática en Aragón haciendo especial referencia al Barranco de la Bartolina. En el coloquio intervinieron Fernando Martínez (secretario de Estado de Memoria Democrática), Nacho Moreno (historiador), Purificación Lapeña (nieta y sobrina de represaliados), y Felipe Faci Lázaro (consejero de Educación, Cultura y Deporte). El coloquio estuvo moderado por la periodista, Concha Monserrat.

También en Alcanyiz tuvo lugar una ofrenda de flores a las 18.00 horas donde intervinieron Víctor Lucea (director general de Cultura de Aragón); Diego Piñeiro (diputado de Cultura de la DPT); e Ignacio Urquizu (alcalde de Alcanyiz). A las 19.00 horas se visitó el refugio antiaéreo y a las 19.30 horas se inauguró la exposición “Alas rojas, Vientos del Pueblo” de la Asociación por la recuperación de la Memoria Histórica de Aragón(ARMHA). Para finalizar a las 20.00 horas se impartió la conferencia con el título ‘Republicanos españoles deportados. Del Bajo Aragón a los campos nazis’ a cargo de Juan Manuel Calvo (historiador).

Las asociaciones memorialistas también participaron en los actos 

“En este país la Memoria Democrática está marginada como consecuencia de ese olvido institucionalizado, y muy aceptado socialmente, en el que la ha sumido esa recurrente ‘modélica transición’ que tantas y tantas veces se invoca”, comenta, Anabel Lapuente, presidenta de Plataforma de Asociaciones Memorialistas de Aragón (PAMA).

“Las organizaciones memorialistas reivindicamos la memoria y la verdad de la República y los valores republicanos”, subraya Anabel.

En este sentido comenta: “Denunciamos el empeño de las instituciones, de la mayoría de los partidos políticos y de la mayoría de la sociedad en olvidarlos, en considerarlos como algo superado, algo de lo que no hay que hablar para ‘no reabrir heridas’ y algo que, ‘generosamente’ se superó con la Ley de Amnistía de 1977. Las organizaciones memorialistas reivindicamos la memoria y la verdad de la República y los valores republicanos”.

En el barranco de la Bartolina fue fusilado Manuel Lapeña que más tarde fue trasladado al ‘Valle de los Caídos’. Sobre este tema opinaba: “Se ha exhumado a Franco de su mausoleo, pero siguen decenas de miles de personas abandonadas por fosas, barrancos y cunetas esperando una política pública de exhumaciones. Miles de aragoneses y aragonesas, incluso los inhumanos forzosamente en el denominado ‘Valle de los Caídos’ esperan para ser exhumados y entregados a sus familias”.

“Seguimos esperando una política pública de Memoria Democrática que haga justicia y que, sobre todo, recupere la verdad y explique la lucha y resistencia al fascismo, especialmente en los tiempos que corren en los que el fascismo y la ultraderecha vuelven a resurgir”, explica Anabel.

Por las razones mencionadas anteriormente las diferentes asociaciones memorialistas estuvieron en el Barranco de la Bartolina que “es el primer sitio que se declara en Aragón como ‘Lugar de Memoria Democrática’. Y en Alcanyiz, por el que se eligió el día de la Memoria Democrática en Aragón. Hoy estaremos de recuerdo y homenaje, pero mañana, y todos los días seguiremos reclamando Memoria, Verdad, Justicia y Reparación”, concluye Anabel Lapuente.

Purificación Lapeña, familiar de represaliados por el franquismo

La nieta de Manuel Lapeña, Purificación Lapeña, también asistió al homenaje este 3 de marzo donde se hizo un ejercicio de reparación de las personas represaliadas.

“Un memorial para que quede constancia del lugar. Todas estas cosas, aunque van despacio, es un escalón que se va subiendo. El director general de Memoria Democrática puso mucho énfasis en se haga llegar el tema a los colegios, institutos, universidades para que no se desconozca la historia”, comentaba Purificación para AraInfo.

“Las cosas van muy lentas. Muchas personas que perdieron a familiares represaliados son ya mayores o han fallecido”, finalizaba Purificación.

El barranco fue un lugar de exterminio donde se fusilaron a cientos de personas. Pero el daño no acabó allí. En 1999 la alcaldía del PP en Calatayud hizo un vertedero metiendo las palas excavadoras y removiendo toda la tierra junto con los huesos. Eso hace imposible la recuperación de los cuerpos.

https://arainfo.org/alcanyiz-y-calatayud-acogen-el-dia-de-la-memoria-democratica-en-aragon/ 

Foto: Plataforma de Asociaciones Memorialistas de Aragón (PAMA)

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20 AÑOS DEL HALLAZGO DEL PRIMER DESAPARECIDO DEL FRANQUISMO IDENTIFICADO CON ADN EN ESPAÑA

Posted by MEMORIA ARAGONESA en 06/03/2020

20 AÑOS DEL HALLAZGO DEL PRIMER DESAPARECIDO DEL FRANQUISMO IDENTIFICADO CON ADN EN ESPAÑA

5 MARZO, 2020

Lo cuenta su nieto, Emilio Silva Barrera, nieto del primer desaparecido del franquismo identificado con ADN, Emilio Silva Faba, en La Cafetera de radiocable.com. Fue el 5 de marzo 2000 cuando Silva encontró la fosa de su abuelo después de su asesinato. Esta búsqueda le llevó a fundar la Asociación para Recuperación de la Memoria Histórica. Movimiento que derivó en la creación de una ley y abrió un nuevo espacio de conciencia pública en el debate político (entrevista a partir del minuto 92:00).

Con esta iniciativa, dijo: «Se estaba desmontando, indirectamente porque no era nuestra intención, el relato idílico de La Transición». Y, recordó: «Ningún gobierno había ido a ayudar a las familias de los desaparecidos».

Para  Emilio Silva «un día trascendental». Cuando encontró la bota de su abuelo se acordó de abuela, «a la que dejaron con viuda con seis hijos», que «murió con la lengua mordida, porque nunca pudo hablar y expresar lo que más le dolió en su existencia».

«Quiero rendir un homenaje a todas las personas en este país que se han muerto en sus casas en silencio, habiéndose jugado tantas cosas»- dijo. Porque, señaló, «tenemos una deuda con ellos», y «ese silencio que arrastramos como sociedad en algún momento tendremos que digerirlo y compensarlo».

http://www.radiocable.com/hace-20-anos-que-encontraron-la-fosa-del-primer-desaparecido-del-franquismo-identificado-con-adn-en-espana-emilio-silva-858.html 

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IU RECLAMA A LAS CORTES EL RECONOCIMIENTO PÚBLICO DE LA FIGURA DE LOS FUSILADOS DE CALATAYUD COMO REPRESALIADOS DE LA GUERRA CIVIL

Posted by MEMORIA ARAGONESA en 05/03/2020

IU RECLAMA A LAS CORTES EL RECONOCIMIENTO PÚBLICO DE LA FIGURA DE LOS FUSILADOS DE CALATAYUD COMO REPRESALIADOS DE LA GUERRA CIVIL

LA FORMACIÓN POLÍTICA PRESENTARÁ ESTE LUNES UNA PROPOSICIÓN NO DE LEY PARA SU DEBATE EN LA COMISIÓN INSTITUCIONAL DEL PARLAMENTO ARAGONÉS

ARAINFO REDACCIÓN 3 MARZO, 2020

Izquierda Unida reclama que el Parlamento acuerde el reconocimiento público de la figura de los fusilados de Calatayud, cuyos restos mortales se encuentran en el Valle de los Caídos, como represaliados de la Guerra Civil y traslade este acuerdo a la Dirección General para la Memoria Histórica, a la Presidencia de Patrimonio estatal y a la Plataforma de Asociaciones Memorialistas de Aragón (PAMA). Una reivindicación que trasladará el próximo lunes a la Comisión Institucional de las Cortes de Aragón en forma de Proposición No de Ley (PNL).

La iniciativa tiene como objeto principal la dignidad. Seis familias de la comarca de Calatayud tras un largo camino judicial, que agotó la vía penal, obtuvieron por lo civil una sentencia histórica que cuestiona por primera vez el franquismo. Se trata de los hermanos, Manuel y Antonio Ramiro Lapeña Altabás, que fueron represaliados y trasladados al barranco de La Bartolina, en Calatayud, donde fueron fusilados y sus restos arrojados en la fosa común. Cumpliendo con las órdenes del ministro de la Gobernación, sus restos mortales se trasladaron al Valle de los Caídos con motivo de su inauguración en 1959, tal y como consta en el Registro de Inhumaciones de la Abadía Benedictina del Valle.

También, José Antonio Marco Viedma, Rafael Abril Avo, Manuel Herrero Martínez, Aquilino Baragaño Montes y los hermanos, José y Antonio Cansado Lamata, fueron detenidos de forma ilegal para a continuación ser fusilados y sus restos arrojados a la fosa común del Cementerio de Calatayud y, posteriormente, trasladados al Valle de los Caídos.

El 30 de marzo de 2016, el Juzgado de Primera Instancia número 2 de San Lorenzo de El Escorial, ante la demanda para la aprobación y protocolización de información ad perpetuam memoriam, procedía a la aprobación y protocolización de la información, autorizando la recuperación de los restos mortales de los hermanos Lapeña, inhumados ambos en el Valle de los Caídos en abril de 1959.

Además de ser la primera vez que se reconoce la identidad y los hechos de las dos víctimas objeto de la demanda, el juez procedió a emitir los testimonios oportunos a los efectos de la inscripción en el registro, reconociendo a su vez y también por primera vez en el Estado español, el derecho a la digna sepultura de ambos hermanos, procediendo a la realización de las actuaciones pertinentes en el cementerio del Valle de los Caídos a los efectos de se determine llevando a cabo la entrega de los restos cadavéricos de los hermanos Lapeña Altabás a su familiar, María Purificación Lapeña Garrido, tras la identificación positiva de los mismos. Con ello se hacía pública la primera y única sentencia que cuestiona el franquismo.

Por otra parte, recientemente ha sido conocido el propósito de Patrimonio estatal de comenzar los trabajos técnicos en el interior de la cripta, cuyo plan de actuación está destinado a que los hermanos Lapeña, y el resto de personas fusiladas de Calatayud, sean exhumadas, y finalmente enterradas con dignidad.

https://arainfo.org/iu-reclama-a-las-cortes-el-reconocimiento-publico-de-la-figura-de-los-fusilados-de-calatayud-como-represaliados-de-la-guerra-civil/ 

Antonio Ramiro y Manuel Lapeña Altabás.

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ARAGÓN RECUPERA LAS AYUDAS PARA EXHUMACIONES CON UNA PARTIDA INICIAL DE 200.000 EUROS

Posted by MEMORIA ARAGONESA en 05/03/2020

ARAGÓN RECUPERA LAS AYUDAS PARA EXHUMACIONES CON UNA PARTIDA INICIAL DE 200.000 EUROS

EL BARRANCO DE LA BARTOLINA EN CALATAYUD HA SIDO ESCENARIO DEL DÍA DE LA MEMORIA DEMOCRÁTICA COMO CONMEMORACIÓN DE LOS BOMBARDEOS SOBRE ALCAÑIZ EN 1938.

3/3/2020 – JORGE ZORRAQUÍN

El Gobierno de Aragón recuperará “a la mayor brevedad posible” las ayudas para exhumaciones en el territorio con una partida inicial de 200.000 euros. Así lo ha reconocido la directora general de Patrimonio Cultural, Marisancho Menjón, durante la conmemoración del Día de la Memoria Democrática en Aragón que ha tenido lugar este martes en Calatayud, donde se ha visitado el barranco de la Bartolina, nombrado en enero como el primer lugar de Memoria Democrática de toda la comunidad autónoma.

En este sentido, Menjón ha puntualizado que a todo ello se añadirá una línea complementaria para hacer frente a posibles imprevistos que surjan durante las excavaciones y para afrontar gastos derivados de, por ejemplo, las pruebas de ADN. La última convocatoria de ayudas para proyectos de recuperación de la memoria histórica en Aragón se abrió en 2018 y en 2019 no salió adelante por la prórroga presupuestaria a la que estaban sometidas las cuentas autonómicas.

Por su parte, Menjón, durante su intervención en el acto organizado en el salón de actos del Ayuntamiento de Calatayud también reconoció “que en seis meses vemos todo lo que hemos hecho, pero también lo que falta por hacer”. A la cita también acudieron autoridades locales, representantes de asociaciones memorialistas y familiares, que realizaron un homenaje a las víctimas en el barranco de la Bartolina.

HOMENAJE EN LA BARTOLINA

Antes de desplazarse al barranco de la Bartolina, Menjón ha recordado que se trata “de una de las mayores fosas comunes que tenemos en Aragón”, ya que -según los estudios- se cifra en más de 400 las personas que fueron fusiladas en este enclave a las afueras de Calatayud. “Es un lugar emblemático para nuestra memoria, con una historia terrible y esperamos que esperanzadora, a pesar de que en tiempos recientes ha tenido una historia muy dura”, ha puntualizado. Se refería así a lo que ya denunció la asociación Arico sobre la utilización de tierra de esta zona para sellar el vertedero de Calatayud en 1999.

Así, en este punto se ha decidido plantar un olivo, como símbolo de la Paz, y se está plantando colocar un banco a la sombra del mismo árbol. “Más que una placa, queremos un lugar que explique la historia”, ha concretado. Al acto también ha acudido el secretario de Estado de Memoria Democrática, Fernando Martínez, que ha recordado los planes del Gobierno central para poner en marcha un Plan Cuatrienal de exhumaciones, que ya fue anunciado en septiembre de 2018.

“Cuando hablamos de memoria no hablamos del pasado, hablamos de una apuesta de futuro, para profundizar en valores y virtudes de aquellas víctimas que fueron luchadores por la democracia y la libertad”, ha esgrimido Martínez. A su vez ha reconocido que el nombramiento del barranco es un “gran acierto y una gran reparación”.

En la sede de la Comarca Comunidad de Calatayud, ya por la tarde, tiene lugar un acto institucional al que acudirá el consejero de Educación, Felipe Faci, y en el que se desarrolla un coloquio junto a autoridades y familiares de víctimas y una conferencia de José María Maldonado sobre el bombardeo de Alcañiz, que se produjo el 3 de marzo de 1938.

https://www.heraldo.es/noticias/aragon/2020/03/03/aragon-recupera-las-ayudas-para-exhumaciones-con-una-partida-inicial-de-200-000-euros-1362079.html 

Día de la Memoria Democrática en Calatayud

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ALCAÑIZ LE RETIRA LA MEDALLA DE ORO A FRANCO SIN CONTAR CON EL APOYO DEL PP

Posted by MEMORIA ARAGONESA en 05/03/2020

PASADO TRAUMÁTICO

ALCAÑIZ LE RETIRA LA MEDALLA DE ORO A FRANCO SIN CONTAR CON EL APOYO DEL PP

LOS POPULARES SE ABSTIENEN PARA NO FAVORECER «UNA POLÍTICA DE TRINCHERAS». EL ALCALDE DEFIENDE EL GESTO SIMBÓLICO POR SER UNA «CUESTIÓN MORAL». UN OLIVO HONRA A LAS VÍCTIMAS DE CALATAYUD FUSILADAS EN EL BARRANCO DE LA BARTOLINA

D. CHIC – 03/03/2020

Alcañiz retiró ayer la medalla de oro del municipio a Francisco Franco tras votar la medida en un pleno municipal en el que el PP optó por la abstención. La decisión de acabar con el reconocimiento simbólico al dictador que amparó el bombardeo de la localidad en 1938 (del que ayer se cumplían 82 años) fue celebrada como «una cuestión moral» por el alcalde, Ignacio Urquizu, que lamentó la decisión de los populares. La insignia de oro, esmalte y diamantes se le concedió al dictador en el año 1945 junto con el cargo de concejal honorario. Fue entregada al mismo en 1949 en el palacio del Pardo de Madrid por el entonces alcalde de Alcañiz, Emilio Díaz Ferrer, quien también fue uno de los más destacados dirigentes del franquismo y falangismo en el Bajo Aragón turolense.

El pleno, de gran intensidad política, coincidió con la celebración del Día de la Memoria Democrática de Aragón, una efeméride declarada en la ley autonómica en la materia que coincide con el aniversario del ataque de la aviación italiana sobre el municipio. La fecha, es especialmente simbólica por conmemorar el mayor crimen de guerra cometido contra la población alcañizana por parte del bando franquista durante la contienda civil. Se calcula que murieron más de 300 personas de los dos bandos.

El portavoz popular, Nacho Carbó, quiso desligar su abstención de la fecha con la que coincidía. «Nuestro voto no es un refrendo al bombardeo, simplemente consideramos que el proceso de retirada de la medalla no se ha gestionado por los cauces necesarios», señaló. En este sentido, incidió en que no se había tratado previamente en la comisión adecuada para poder debatir el fondo de la cuestión.

«No nos gusta cómo se abordan desde la izquierda las cuestiones relacionadas con la guerra civil y el franquismo, proponen una política de trincheras ante la que es necesario buscar una mirada desde las alturas», insistió. Así, defendió que se organicen actos de conmemoración pública como la ofrenda de flores a las víctimas, pero no «trabajar por el cambio de nombres en las calles o en la retirada de medallas» o convertir esas conmemoraciones en exaltaciones republicanas.

Sin embargo, en el mismo pleno el concejal votó a favor del cambio de nombre de la plaza del Caudillo de Valmuel, que pasará a denominarse plaza del Colono, tal y como sugirieron y votaron recientemente los habitantes de esta pedanía alcañizana. En este caso considera que el debate público y la participación ciudadana han favorecido el consenso.

La retirada de la medalla de oro a Franco se ha producido con el voto a favor de PSOE, PAR, Ciudadanos e Izquierda Unida. El alcalde del municipio, Ignacio Urquizu, ha celebrado la decisión que se ha producido en medio de «intenso debate político». El cambio en el homenaje público se ha producido y con la abstención del Partido Popular.

La medida llega después de que la dirección general de Patrimonio del Gobierno de Aragón enviará un avisó al propio consistorio de que es necesario retirar los títulos honoríficos al dictador, en base de la legislación nacional y autonómica de memoria histórica.

Urquizu celebró haber podido retirar el reconocimiento al recordar que Franco fue «el autor intelectual» del bombardeo y que, por lo tanto, no se le pueden «rendir honores». La propia directora general de Patrimonio, Marisancho Menjón celebró el cambio por ser «un acto de justicia».

ACTOS SIMBÓLICOS

En la jornada de ayer también se celebró un acto simbólico de conmemoración histórica en Calatayud. Un buen número de representantes políticos, miembros de asociaciones memorialistas y vecinos participó en la plantación de un olivo en el barranco de La Bartolina, un lugar protegido por la ley de memoria histórica democrática y en el que se produjeron un buen número de fusilamientos durante el franquismo. «Las personas que llevan mucho tiempo trabajando en asuntos relacionados con la memoria histórica agradecen que finalmente se le de cuerpo a estos homenajes», destacó Menjón.

Por otro lado, el alcalde de Calatayud, José Manuel Aranda, ha rechazado llevar al pleno la retirada de una plaza a Miguel Primo de Rivera. Defiende que la llamada dictablanda no se incluye dentro del periodo regido por la ley de memoria democrática. 

LAS ASOCIACIONES RECLAMAN EL IMPULSO AL BANCO DE ADN

Los avances en los aspectos relacionados con la memoria histórica de los últimos años han sido importantes, pero todavía quedan cuestiones que las organizaciones que trabajan en la recuperación del pasado reciente reclaman prestar más atención. Una de ellas es la de cerrar un banco público de ADN que permita la identificación de las víctimas rescatadas de las fosas comunes. «Así como van muriendo generaciones resultados son menos concluyentes, por eso es necesario abordar la cuestión con urgencia», destaca el presidente de la Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica de Aragón (ARMHA), Enrique Gómez.

Según destaca el presidente de la Asociación por la Recuperación e Investigación contra el Olvido (Arico), Miguel Ángel Capapé, lo ideal sería que este centro estuviera centralizado en Madrid, algo en lo que ya se está trabajando desde Aragón, pues consideran que lo importante es garantizar un protocolo que garantice la preservación y el buen uso de la muestras obtenidas. «En las fosas pueden aparecer represaliados de cualquier comunidad», asegura.

Por parte de la plataforma de Asociacines Memorialistas de Aragón (PAMA), que preside Anabel Lapuente, destacan que en el ámbito estatal siguen sin resolverse, ni esclarecerse «asuntos fundamentales en una democracia como el de los bebés robados, el de los esclavos del franquismo, o el de los bienes incautados y expoliados».

Y señalan que están esperando «una política pública de memoria democrática que haga justicia y que, sobre todo, recupere la verdad y explique la lucha y resistencia al fascismo, especialmente en los tiempos que corren en los que el fascismo y la ultraderecha vuelven a resurgir». 

LA EXHUMACIÓN DE LOS LAPEÑA SE QUEDA PARA «LA PRIMAVERA»

La exhumación de los hermanos Lapeña sigue sin fecha definitiva, a pesar de los avances del proceso. El presidente de la Asociación por la Recuperación e Investigación contra el Olvido (Arico) y familiar de las víctimas, Miguel Ángel Capapé, señala que la única indicación que han recibido es que será «para la primavera» sin mayor concreción. Sin embargo, señala que los informes de seguridad que reclamaba Patrimonio Nacional para iniciar la búsqueda de los cuerpos ya han concluido.

Patrimonio Nacional ya adjudicó en el 2018, por algo más de 26.000 euros, el contrato para llevar a cabo las obras para acceder a la capilla del Santo Sepulcro del Valle de los Caídos, donde se presupone que están los restos de los hermanos Lapeña (originarios de la comarca de Calatayud) y el resto de republicanos reclamados. Este proceso implica mover casi un millar de osarios y realizar identificaciones de ADN.

La directora general de Patrimonio, Marisancho Menjón, que ayer acudió al homenaje a los represaliados en el barranco de la Bartolina (nombrado primer Lugar de Memoria Democrática en Aragón y el espacio en el que fueron fusilados los Lapeña) reconoció que el proceso de exhumación, en manos del Estado, está siendo difícil. Pero celebró «el paso de gigante» que se ha dado para el resto de los familiares enterrados en el Valle de los Caídos. 

https://www.elperiodicodearagon.com/noticias/aragon/alcaniz-retira-medalla-franco-aniversario-bombardeo_1412007.html 

Homenaje a los fallecidos tras el bombardeo de Alcañiz del año 1938, ayer. – José Puche / ayuntamiento de alcañiz

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LA PRIMERA PERIODISTA QUE MURIÓ EN UNA GUERRA FUE EN CÓRDOBA

Posted by MEMORIA ARAGONESA en 31/01/2020

LA PRIMERA PERIODISTA QUE MURIÓ EN UNA GUERRA FUE EN CÓRDOBA

ALFONSO ALBA – 29/08/2016

ESTE LUNES SE CUMPLEN 80 AÑOS DE LA DETENCIÓN DE LA CORRESPONSAL FRANCESA RENÉE LAFONT EN ALCOLEA | DÍAS DESPUÉS FUE, PRESUMIBLEMENTE, FUSILADA Y ENTERRADA EN LA FOSA COMÚN DEL CEMENTERIO DE LA SALUD, SEGÚN UN ESTUDIO REALIZADO POR EL HISTORIADOR PATRICIO HIDALGO

La Historia siempre ha considerado a Gerda Taro, la fotógrafa que llegó a España a cubrir la Guerra Civil junto a Robert Capa, como la primera mujer periodista que murió mientras hacía su trabajo. La alemana Gerda Taro falleció en julio de 1937 aplastada por un tanque republicano en El Escorial (Madrid). Pero 11 meses antes, hace ahora justo 80 años, moría en las tapias del cementerio de Córdoba otra periodista, Renée Lafont, francesa de 58 años: probablemente fusilada.

El historiador Patricio Hidalgo fue el primero que documentó hace años la muerte de Renée Lafont. Su investigación se puede leer en su blog. Ahora, muchos historiadores, entre ellos Francisco Moreno Gómez (que la incluyó en su último libro) consideran que se trató de la primera mujer periodista que murió cubriendo una guerra.

En los últimos días de agosto de 1936, el gran frente de la Guerra Civil española estaba en Córdoba. La República confiaba en que el general Miaja acabaría tomando Córdoba y se convertiría en la primera gran victoria del Gobierno. Por eso, el frente (con el cuartel general en Montoro) estaba repleto de periodistas, muchos extranjeros. Y allí estaba Renée Lafont, enviada a cubrir la guerra en España por el periódico francés Le Populaire. Lafont se había acreditado como periodista y había recibido por parte del Gobierno un coche para que se desplazara, un Studebakers de color rojo, con chófer y traductor.

Lo poco que se sabe de la suerte que corrió esta periodista (traductora al francés de Vicente Blasco Ibáñez, escritora e hispanista, de la que hay numerosas referencias en la prensa española desde el año 1913) es lo publicado un día después de su muerte por dos periódicos cordobeses: La Voz de Córdoba (justo antes de transformarse en Guión) y El Defensor de Córdoba. El 29 de agosto de 1936, hace ahora justo 80 años, Lafont se acercó a la línea de frente y se perdió. La periodista, junto a su chófer y a su traductor, llegó a la zona de Las Cumbres, en Alcolea, una zona controlada por los militares rebeldes, que la descubrieron.

Según el relato de estos dos periódicos, recogido por Patricio Hidalgo y que se puede consultar en la base de datos de Prensa Histórica del Ministerio de Cultura, sobre las 11:00 de la mañana el Studebakers de Lafont circulaba por la “carretera general” (la antigua carretera que unía a Córdoba con Madrid y que pasaba por Alcolea) “desde las líneas enemigas”. Un avión de reconocimiento descubre al vehículo y sus tres pasajeros se asustan, salen del coche y se esconden en una alcantarilla.

A pocos metros había un destacamento de la Quinta Batería del Regimiento de Artillería Pesada número uno, según la investigación de Hidalgo cuyo capitán le dio el alto a estas tres personas. Según la información publicada en prensa (se alude a que también se dio noticia a través de la radio), hubo un intercambio de disparos y los dos hombres lograron huir campo a través. Junto al vehículo, que interceptan (acabó siendo el coche oficial del coronel Ciriaco Cascajo, comandante militar de Córdoba en la Guerra Civil), está Renée Lafont, herida en una pierna. La mujer, vestida de hombre, es detenida y trasladada inmediatamente a Córdoba. Según La Voz de Córdoba, la mujer llevaba un carnet comunista (trabajaba para un periódico socialista francés) y un alfiler con la hoz y el martillo.

Tras su detención, ya no hay ni un testimonio escrito más salvo la anotación de su defunción (que se hizo el 12 de noviembre de 1936, más de dos meses después de morir) en el libro del cementerio de la Salud: “Renée Lafont, de nacionalidad francesa, de la que se ignoran más circunstancias. Falleció en esta capital desconociéndose en qué lugar el día primero de septiembre del año actual [1936] no se dice a qué hora a consecuencia de anemia aguda por hemorragia consecutiva a heridas recibidas”.

Según la información de los periódicos, la mujer fue juzgada por un Tribunal Militar, pero Patricio Hidalgo no ha logrado dar con documentación alguna de ese supuesto juicio. Lo que sí hizo fue conocer a de las últimas personas que presumiblemente vio a Renée Lafont con vida. Luis de la Fuente Román, ya fallecido, servía en el Regimiento de Artillería Pesada número uno de Córdoba. Según le contó a este historiador, una noche, en su servicio en una pieza antiaérea colocada sobre la rotonda entre Conde de Vallellano y el Paseo de la Victoria, vio cómo trasladaban hacia el cementerio de San Rafael a un camión con presos que cuando supieron a dónde iban comenzaron a gritar. Del vehículo saltó una mujer, a la que recogieron de nuevo y volvieron a subir. Minutos después escuchó las descargas de los fusilamientos junto a la tapia del cementerio. Por la mañana vieron a los sepultureros trasladar los cuerpos desde esta tapia hasta dentro del camposanto. En el cuartel, este soldado escuchó que la mujer que saltó era francesa. Por esas fechas, francesas detenidas en Córdoba solo podía haber una: Renée Lafont, que desde aquel 1 de septiembre está enterrada en la fosa común del cementerio de la Salud.

La muerte de Renée Lafont apenas fue conocida. Al contrario que la de Gerda Taro, ocurrida en las líneas republicanas, de Lafont se supo muy poco. Que había sido detenida y poco más. Hasta octubre, un mes después de su muerte, el periódico para el que trabajaba no cuenta que murió tras caer en una emboscada y presumiblemente desangrada por las heridas que sufrió. Poco después, varios medios franceses le rinden homenaje en sus páginas. Y en 1937, el Congreso del Partido Socialista Francés reunido en Marsella le rinde homenaje.

Pero poco más. El Gobierno francés, controlado por el Frente Popular de Leon Blum, no protestó por el fallecimiento, presumiblemente fusilada, de una de sus ciudadanas. La propia Wikipedia francesa que el motivo estuvo en que Francia no quiso desatar una crisis diplomática, que la comprometiera en la Guerra Civil. No obstante, su muerte fue mucho menos llorada y publicitada que la de otros dos periodistas franceses: Guay de Traversay (fusilado también por los franquistas y Louis Delaprée, cuyo avión fue derribado.

Y desde 1937 hasta la fecha, no queda constancia de nada que no sean sus obras (que fueron muchas). Su cuerpo sigue enterrado junto a al menos 2.000 personas más en la fosa común del cementerio de la Salud. Desde hace 80 años.

https://cordopolis.es/2016/08/29/la-primera-periodista-que-murio-en-una-guerra-fue-fusilada-en-cordoba/ 

Última imagen que se conserva de Renée Lafont | LE MONDE ILLUSTRÉ

 

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